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El tema de los 5 en el Perú


Por: Gustavo Espinoza (NUESTRA BANDERA)

El próximo 12 de septiembre, es decir, en breve tiempo, se cumplirán diez años de la detención, en los Estados Unidos, de Ramón Labañino Salazar, René González Schwetter, Antonio Guerrero Rodríguez, Gerardo Hernández Nordelo y Fernando González Llort, los 5 héroes cubanos prisioneros del Imperio.

Como se recuerda, originalmente fueron acusados de delitos mayores: espionaje y terrorismo. Pero esos cargos -sin fundamento alguno- se desvanecieron como una pompa de jabón incluso en el tribunal especial que se creó en una Corte predispuesta y prejuiciada -la del Estado de la Florida- encargada de condenarlos.

Por eso, la sentencia que se dictó contra ellos buscó afirmarse en otras consideraciones. Lo sentenciaron alegando que habían “tenido la intención” de cometer actos terroristas, que “habrían intentado asociarse” para delinquir y que “tenían en mente” actuar contra la seguridad de los Estados Unidos.

La lógica judicial norteamericana, la misma que mandó a la silla eléctrica a Nicolás Sacco y a Bartolomé Vanzetti en agosto de 1927, la que ejecutó de manera similar a Julios y Ethel Rosenberg en 1953 en el imperio de la “guerra fría” y el macartismo más desenfrenado; condenó a los 5 a sentencias inicuas: Cadenas perpetuas y largos años de cárcel.

De cumplirse esas sentencias, a Antonio Guerrero Rodríguez, por ejemplo, no le bastaría con vivir todo el resto de su vida en la cárcel. Tendría que morir y nacer de nuevo, vivir una vida completa y morir otra vez, nacer nuevamente y vivir, además, 18 años, para luego de eso recuperar su libertad. Después de pasar dos cadenas perpetuas más 18 años de prisión.

Cuando el hecho ocurrió, con voz de profeta, Fidel Castro dijo: “el mundo los conocerá. Y luego, saldrán en libertad”

Y es que, en efecto, tamaño despropósito, concitó, primero, desconcierto y asombro en el mundo. Y luego, la indignación de millones. En todos los continentes, se alzaron las voces de hombres y mujeres de distintas razas, orígenes, lenguas, religiones, demandando la revisión de esa causa y la nulidad de esas sentencias.

Por igual, en Londres y Paris, Buenos Aires y Ciudad de México, Pekín y Lima, Dakar o Estambul, Roma o Caracas, fue creciendo una ola gigantesca de solidaridad que comenzó a rendir sus frutos. Hoy, en 75 países hay 200 Comités de Solidaridad con los 5. Entre ellos, el Comité Peruano ocupa un honroso lugar.

En abril del 2005, cuando la demanda mundial alcanzó un nivel insoslayable, el Comité de Detenciones Ilegales de Naciones Unidas emitió una sentencia considerando ilegal la detención de los 5 y dictaminó que ellos debieran quedar en libertad para seguir, en todo caso, un procedimiento de deslinde de responsabilidades en tal situación.

Cuando el veredicto de tan alto organismo fue conocido, el Presidente Bush –que se había mofado antes de toda la justicia internacional- sostuvo que a las autoridades norteamericanas “no les importaba” lo que dijera Naciones Unidas; que, en todo caso, ellos “se atendrían a la decisión de sus propios tribunales de justicia”.

Para taparle la boca, en agosto de ese año, el Tribunal de la Corte Federal de Atlanta emitió una sentencia categórica: los cargos contra los 5 se habían desvanecido; las acusaciones, carecían de fundamento; el juicio en la Florida, había sido sesgado y registraba innumerables irregularidades; la detención de los 5, era ilegal. Y en ningún caso se habían seguido “las normas del debido proceso”.

Esta decisión de la Corte de Atlanta no era caprichosa. Fue el resultado del análisis objetivo de una realidad concreta: en el juicio de Miami nunca se probó que los acusaron fueran espías ni terroristas. Expertos en la materia, incluidos especialistas norteamericanos de inteligencia, aseguraron que nunca la actividad de los 5 había puesto en riesgo la “seguridad” de los Estados Unidos; y, por el contrario, había protegido la seguridad de numerosos ciudadanos que podrían haber sido afectados por la comisión de actos terroristas en territorio norteamericano, efectuados por las bandas contra revolucionarias que operan en Miami bajo protección y amparo de la Agencia Central de Inteligencia USA.

El Presidente Bush no honró su palabra, de aceptar la decisión de las autoridades judiciales de su país. No aceptó la sentencia y, por el contrario presionó a las autoridades de Atlanta hasta obtener, un año más tarde, en agosto del 2006, la revocatoria de la decisión judicial, lo que fue apelado por la defensa.

El 20 de agosto del año pasado nuevamente los jueces de Atlanta se reunieron para escuchar esta vez los alegatos de la defensa sustentando la apelación presentada. Luego de la diligencia, resolvieron “dejar al voto” la causa. Hoy, en esa situación se mantiene.

Los procedimientos judiciales de esa naturaleza en Estados Unidos no tienen plazo, ni límites. Cuando un tribunal deja “al voto” una causa, puede demorar semanas o meses, incluso años, antes de efectuar el hecho y votar dando a conocer su decisión. En este caso, han transcurrido ya ocho meses, sin que los Jueces de este honorable tribunal hayan tomado la decisión que les fuera requerida.

En cualquier momento puede conocerse una resolución judicial en torno a la materia. Si ella se atiene a los términos elementales de la justicia, ella podría comenzar a abrir las puertas de los penales en las que hoy se encuentran recluidos estos cinco héroes. Si, por el contrario, da la espalda a la ley y a la realidad, la lucha habrá de continuar hasta el fin.

Ese fue también el espíritu de los centenares de peruanos que se reunieron este 28 de marzo en la Plaza Francia de Lima y que marcharon por las grandes Avenidas de la Capital hasta desembocar en el Parque Washington, al costado de la residencia del embajador de los Estados Unidos, convertido hoy en un ágora de proclamas antiimperialistas.

Convocados por el Comité Juvenil de Solidaridad, y con la participación activa del Comité Nacional, de las Casas de Amistad y de las organizaciones de solidaridad con Cuba que funcionan en Lima; está concentración simbolizó -como lo subrayara Alejandra Ramírez, Presidente del Comité Juvenil, “la identificación de los peruanos con una causa que simboliza hoy la dignidad del mundo.

En una coyuntura en la que arrecia la campaña reaccionaria contra Cuba, cuando los “grandes medios” al servicio de la burguesía atacan diariamente a la patria de Martí y de Fidel satanizando la actividad de los organismos de solidaridad con Cuba y Venezuela, cuando hay peruanos presos por asistir a un evento internacional de solidaridad bolivariana celebrada en Quito, y cuando se busca intimidar a la población para que se quede en casa y no se comprometa con estas causas, el evento realizado en el Día de la Solidaridad Juvenil con la Causa de los 5, reviste una importancia especial.

 


 

 

 

 

 
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